martes, 12 de febrero de 2008

APRENDER A APRENDER

Escuchar es aprender y alcanzar grados de sabiduría.

Sabio no es el que sabe, sino el que sabe que puede saber mas, sin cesar; el que escucha a otros, por que de ese modo puede poner en duda su arrogante yo, y despojarlo de su autosuficiencia.

La ética que me vuelca el otro, y ello por vías de normas que facilitan la comunicación, me permite que yo este en constante trance de ser otro, de cambiar, de eso que llamamos crecer-aprender.

Escucho, aprendo, me modifico, me pongo en duda.

Ponerse en duda es una receta para crecer.

Y lo primero que se aprende al aprender es que la libertad es la potencia que tiene el ser en calidad de im-perfecto, que significa del latín no concluido, no terminado. El que no se libera de sus presiones interiores, pasionales unas, de ideas petrificadas y creencias mutiladoras otras, no es libre.

Escuchar a los otros para aprender. Liberarse de los fantasmas que nos dominan desde adentro. Dejar de estar seguros. Abrirse. Aprender a vivir, a fluir, a dejar de ser y renacer de si mismo.

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